Contexto geográfico e histórico

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mapa poligono industrial de guimar
Mapa geográfico de la costa de Arafo. Elaboración propia. Fuente ortofoto base: GRAFCAN

¿DÓNDE?

Breve aproximación geográfica

El ámbito de actuación del proyecto La Alpispa abarca el escaso kilómetro de franja de litoral del municipio de Arafo, que se extiende entre los caseríos de La Viuda, al norte, y El Socorro, al sur, así como el tramo final del Barranco de Las Hornillas, desde la autopista TF-1 hasta su desembocadura.

 

 

 

El límite municipal de Arafo con Candelaria se ubica en La Viuda. A partir de aquí se extiende una playa de 300 m. de longitud, formada por callaos, que se conoce con el nombre de Playa de Lima. Al final de esta playa se encuentra la desembocadura del Barranco de Las Hornillas, donde se forma una pequeña mareta, que se llena en las mareas altas. Este barranco se corresponde con la salida natural al mar de los barrancos de Añavingo y Las Gambuesas, en la parte alta del municipio.

A continuación de la playa, se encuentra un pequeño tramo de costa rocosa basáltica, que se corresponde con las coladas del volcán de Media Montaña. Aquí se encuentra una pequeña baja, frecuentada por pescadores, conocida como La Restinga. Cuando se retira la marea, queda al descubierto la plataforma donde se forman pequeños charcos.

Siguiendo en dirección sur, el litoral está cubierto por grandes rocas y callaos que se extienden durante 500 metros hasta llegar al Cabezo del Socorro, un saliente de tierra con forma redondeada, que marca el límite municipal con Güímar.

 

Vista general de la Playa de Lima, con el caserío de La Viuda al fondo y en último término, la villa de Candelaria.
Vista general de la Playa de Lima, con el caserío de La Viuda al fondo y en último término, la villa de Candelaria.
Grabado antiguo que representa a la Virgen de Candelaria entre guanches
Grabado antiguo que representa a la Virgen de Candelaria entre guanches

¿CUANDO?

Un poco de historia

El valle de Güímar fue un privilegiado territorio, dotado de un clima benigno, abundantes pastos y numerosas fuentes y nacientes, que fue dominado por el antiguo menceyato o reino guanche de Goymar. Estos primeros pobladores del lugar, originarios del norte de África, utilizaron durante siglos estos terrenos de la costa como áreas de pastoreo en invierno y para practicar la pesca y el marisqueo.

 

Muy próximo a este lugar ocurrió un evento que, a la postre, fue determinante en la historia de la isla. Todo empezó cuando, entre finales del siglo XIV y comienzos del XV, un pequeño grupo de frailes desembarcó en este litoral del Valle con la firme intención de convertir a su religión a aquellos infieles, como ellos los llamaban, que habitaban estas tierras. Para ello escenificaron de la “aparición milagrosa” de una figura femenina, la virgen de Candelaria, en la playa conocida como Chimisay, en la lengua de los guanches, más tarde denominada del Socorro. La estrategia de sincretización religiosa tuvo un notable éxito, y de hecho fue determinante para que décadas más tarde, en 1496, la conquista de Tenerife culminara con éxito para los castellanos, con la colaboración de los guanches de este bando y otros del sur de la isla.

Durante los siguientes siglos se fueron conformando los diferentes poblados en las medianías del Valle, más ricas en agua y con tierras más fértiles, mientras que estos terrenos de la costa, poco aptos para la agricultura, continuaron destinados al pastoreo de invierno, la pesca y el marisqueo.

 

Esta situación cambió en las postrimerías del siglo XIX con la llegada de un nuevo cultivo, el del tomate de exportación, que favorecido por su gran tolerancia a la salinidad y por la abundancia de agua de riego alumbrada por las galerías recién excavadas en la zona alta, que era transportada a la costa a través de atarjeas, permitió poner en explotación los terrenos antaño improductivos. El auge de esta actividad agrícola perduró hasta bien entrada la década de 1950, pero la llegada de un nuevo motor económico a la isla, el turismo, provocó su abandono definitivo.

Transformación de los terrenos de la costa de Arafo en los últimos 70 años. Fuente: GRAFCAN.
Transformación de los terrenos de la costa de Arafo en los últimos 70 años. Fuente: GRAFCAN.

En la década de 1960, estos terrenos comenzaron a explotarse para la extracción de áridos, muy demandados para la frenética actividad constructora que se inició en aquellos años, motivada por el crecimiento turístico en la isla. A esta actividad extractiva le siguió la instalación del polígono industrial “Valle de Güímar”, que se remonta al año 1973 y cuya construcción aún continua en la actualidad, quedando libre del afán urbanizador tan solo una pequeña franja del litoral.

La invasión que nunca llegó

A comienzos de la década de 1940, recién finalizada la guerra civil española y en plena II Guerra Mundial, Reino Unido estudió atacar Canarias -la Operación Pilgrim-, porque temía que los alemanes, ayudados por Franco, tomaran Gibraltar. Ante esta amenaza de invasión británica, el mando militar español ordenó la defensa de las costas de las islas, incluyendo la construcción de una serie de búnkers para nidos de ametralladoras, tres de los cuales se ubicaron en este sector del litoral de Arafo: uno en el Cabezo del Socorro, otro en La Restinga y un tercero en la playa de Lima. Aunque finalmente nunca se llevó a cabo este plan, aún se conservan estos nidos de ametralladoras como testigos de aquellos convulsos tiempos de guerra.

Búnker de la costa de Arafo, erigidos como defensa contra los británicos y su Operación Pilgrim
Búnker de la costa de Arafo, erigidos como defensa contra los británicos y su Operación Pilgrim